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domingo, 26 de enero de 2014

Tarde o temprano... adiós José Emilio

Homenaje a Nezahualcoyotl *

I
No tenemos raíces en la tierra.
No estaremos en ella para siempre:
       sólo un instante breve.

También se quiebra el jade
       y rompe el oro
y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

No tendremos la vida para siempre:
       sólo un instante breve.

II
En el libro del mundo Dios escribe
con flores a los hombres
       y con cantos
les da luz y tinieblas.

Después los va borrando:
       guerreros, príncipes,
con tinta negra los revierte a la sombra

       No somos reyes:
somos figuras en un libro de estampas.

III
Dios no fincó su hogar en parte alguna.
Solo, en el fondo de su cielo hueco,
está Dios inventando la palabra.

¿Alguien lo vio en la tierra?

       Aquí se hastía,
no es amigo de nadie.

Todos llegamos al lugar del misterio.

IV
De cuatro en cuatro nos iremos muriendo
       aquí sobre la tierra.

Somos como pinturas que se borran,
       flores secas, plumajes apagados.

Ahora entiendo este misterio, este enigma:
el poder y la gloria no son nada:
con el jade y el oro bajaremos
       al lugar de los muertos.

De lo que ven mis ojos desde el trono
no quedará ni el polvo en esta tierra.


viernes, 24 de mayo de 2013

Temores...Ernest Hemingway


Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.
Temía que me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para vivir.
Temía a la verdad, hasta que, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

¿ y… entonces?
2 de julio de 1961



domingo, 31 de enero de 2010

"somos lo que hemos leído"

Tomás Eloy Martínez
...16/07/1934 - 31/01/2010


Autor de dos novelas ya clásicas en la literatura argentina: La novela de Perón (1985; Alfaguara, 2003) y Santa Evita (1995; Alfaguara, 2002), ambas traducidas a más de treinta idiomas y publicadas en más de sesenta países. Publicó también otras cuatro novelas, entre ellas; La mano del amo (1991; Alfaguara, 2005), El vuelo de la reina (Alfaguara, 2002) y El cantor de tango (2004). Es autor de los relatos de Lugar común la muerte (1979) y La pasión según Trelew (1973; Aguilar, 2004). En 2002 El vuelo de la reina fue distinguida con el Premio Alfaguara de Novela; al año siguiente recibió el premio a la mejor novela extranjera del People’s Literary Publication House, en Beijing-Shanghai. En 2005 fue finalista del Man International Booker Prize por el conjunto de su obra. Profesor distinguido y escritor residente en Rutgers, The State University of New Jersey. Columnista permanente de La Nación de Buenos Aires, El País de Madrid y The New York Times Syndicate.

.PURGATORIO
Sinopsis de este relato que Tomás escribiera en el exilio.

En el invierno de 1976 Simón Cardoso es detenido por los militares que impusieron una dictadura sangrienta en la Argentina, y nunca más aparece. Treinta años más tarde, su mujer, Emilia Dupuy, se paraliza al oír su voz en una fonda de suburbio en New Jersey. El mundo, que se había desmoronado con la tragedia, recobra su luz.

Excepto por un detalle: Simón sigue fijo en la juventud. El tiempo no ha transcurrido para él. A partir de ese enigma, Purgatorio enlaza la ansiedad del amor perdido y recuperado con una reconstrucción magistral de la irrealidad siniestra creada por el régimen. Sobre los mapas que trazaba esta pareja de cartógrafos se dibuja el de un horror invisible: no se muestran los campos de concentración sino la locura que los hizo posibles, en la que caben autopistas faraónicas, un mundial de fútbol y el patriotismo inflamado por una guerra insensata. La degradación moral va apoderándose de una sociedad que acepta como verdad única cada nueva invención del poder.